Ay Marito, que mal que te veo


El éxito es algo muy traicionero. Si no se lo puede manejar en un principio se puede disparar para cualquier lado hasta que se vuelve una incontrolable máquina de generar bosta marketinera. Nintendo aprendió esto de la peor manera, cuando la empresa se lanzó en la campaña por conquistar el mercado norteamericano, varias décadas atrás.

M. Arakawa, el padre de este desastre y muchos otros más.
Para los pibes yanquis de fines de los ochenta, si vos estabas en la primaria, podías llamarte “Nintendo boy” no sólo si acumulabas 3 docenas de cartuchos de NES desparramados por tu cuarto. También tenías que desayunar todos los santos días con el cereal de Zelda y estar subscripto de por vida a Nintendo Power.

Pero las lacras descaradas marketineras no estaban conformes, no señor. Necesitaban un producto más para que los pobres niños indefensos siguieran siendo esclavos del imperio Nintendista. El plan con el que finalmente salieron para ello fue el más descarado de todos, algo por lo que el mismísimo Minoru Arakawa (mandamás de Nintendo of America por esas épocas), debería estar avergonzado hasta estos días. Estoy hablando del lamentable show televisivo “The Super Mario Bros Super Show”.

Trasladar un videojuego a una serie animada no tiene nada de malo, y de hecho si hay una temática fichinera que podría cuajar perfectamente para tal fin era la de los juegos protagonizados por Mario. Desafortunadamente, como suele suceder cuando Nintendo delega una tarea a gente incompetente, el producto final fue algo que se pasaba de malo.

Aunque este es un caso verídico de "Podría ser mucho peor".
Super Mario Super Show se dividía en dos segmentos. Uno similar a una sitcom y otro animado. En el primero se contaban las peripecias de Mario y Luigi, quienes vivían aventuras estupidísimas, escritas con los mismos remates que podemos encontrar en las peores sitcoms de la era, como Blanco y Negro o La Pequeña Maravilla. Pero lo peor no era eso, sino el dúo elegido para interpretar a los hermanos Mario y Luigi. Mientras que el rol del protagonista recayó en el ya fallecido luchador profesional Lou Albano, Luigi fue interpretado por el actor canadiense Danny Wells, quien seguramente oculta esta parte de su carrera al presentar el curriculum.

"¿¡De qué estás hablando, Luigis!?"
Más allá de los pocos pergaminos de estos muchachos, la poca empatía y dinámica que tenían en cámara, (50 % culpa de ellos 50 % por culpa de los repugnantes guiones), nos hacía pensar que un dúo conformado por el actor porno Ron Jeremy y Rolo Puente como Mario y Luigi podría haber funcionado mucho mejor. Bueno, Ron hizo una versión de Mario.


"It’s a my, Catzo!"
Bueno, pero al fin y al cabo, estos segmentos con actores funcionaban como una introducción a lo que todos los niños de la época estaban desesperados de ver, las aventuras animadas de Mario y compañía. Pero lamentablemente, estos cortos animados también eran cortos de calidad y cualquier concepto original.

Más dibujado que Paper Mario, Cuac. 
En la serie animada Estaban presentes Mario Luigi, Peach, Toad y King Koopa (¿ma qué Bowser?), y aunque el diseño de todos estos personajes era por lo menos decente, eran los guiones los que hacían que todo termine siendo una porquería. La cosa siempre rondaba por el mismo camino, Koopa quería secuestrar a Peach o hacer alguna maldad, pero Mario siempre se las rebuscaba para salvar las papas. Este concepto duró apenas un par de capítulos, pero cuando la cosa se empezó a repetir, los guionistas (mejor dicho, el pobre tipo que escribía los guiones de esta basura) tuvo que empezar a improvisar, cosa que dio como resultado aberraciones tales como capítulos en los que se parodia a Star Wars, Mad Max, 20 mil leguas de viaje submarino, Los Diez Mandamientos, el Padrino y James Bond.

¿¡La cosa nostra de Mushroom Kingdom!?
Para cuando este show ya había alcanzando el último episodio de su segunda y última temporada, todos los personajes ya eran meras parodias de sí mismo, si es que eso fuera posible. De todas maneras, también es justo decir que este programa ayudó a que Nintendo abriera los ojos y sacara productos audiovisuales protagonizados por su personaje más emblemático un poco más decentes, obviando también la horrorosa película de Mario.

Desafortunadamente, Super Mario Super Show es sólo uno de las lamentables incursiones de Nintendo en la televisión, todavía hay más, la patética serie de aventuras Captain N: The Game Master. Pero eso es otra historia.

Nota: Antes de que alguien lo aclare, no mencioné los cortos animados de Zelda, que formaban parte del Super Show, por una razón en especial. En el próximo informe se enterarán el por qué.

Damian Silberstein no recuerda con claridad la década del 80, ya que la pasó sumergido en los vahos de la cocaína, el alcohol, y las camperas de corderoy. Seguí sus temblorosas remembranzas en su Twitter.

5 comments:

Pantenegro dijo...

"Bitacora del fontanero numero..." no escuche la palabra bitacora hasta que entre a trabajar donde estoy. Gracias a mario pude saber de que se trataba antes de que alguien me lo explique.
Yo siempre lo miraba al dibujo ese como buen nintendero que era. En inclusive tenia pegado en mi pieza (hasta que me fui a las 21) un poster pintado a mano del raton con anteojos. Que era un capo

Facundo Mounes dijo...

Siento discordar, pero yo disfrutaba ese show. El Capitán Lou Albano era un gran Mario. ¡Además estaban Cindy Lauper y Magic Johnson!

Nadie lo veía por los dibujitos.

Antares dijo...

¡Eeeh, man! Me encantaba ese show.
Honguito era mi favorito. :3

Facundo Mounes dijo...

Y otra cosa: Do the Mario!

http://youtu.be/65uNCLBTje0

Damian Silberstein dijo...

Yo no había escuchado la palabra fontanero antes de ver el show. Y lamento discrepar con mi amigo Mounes, pero todo el mundo lo miraba por los dibujos. Tanto los de mario como los de Zelda.

Publicar un comentario

Twitter Facebook Favorites RSS