Una de las cosas que más me gustan de los juegos Freemium es que, además de introducir un montón de maneras nuevas de consumir y financiar videojuegos, le ofrecieron una alternativa comercial a muchos juegos online que no resultaron exitosos con el viejo modelo de suscripción.
Age of Conan fue uno de esos casos de mediocridad. No exploto en mil pedazos inmediatamente después de nacer, como
algunos de sus contemporaneos, pero tampoco genero mucho revuelo. Como tantos
masivos de su generación, tuvo un lanzamiento fuerte y rápidamente pasó a mitad de tabla, muy lejos de los más de 10 millones de usuarios que reporta World of Warcraft, el Brasil de este campeonato. Pero hace algunos meses, escudados tras el éxito de algunos de sus colegas mediocres, decidieron re-lanzarlo como un juego gratis apoyado por micro-transacciones.