Boludeando por Hyrule


Hay muy pocas cosas que no sean divisoras de aguas en esta industria. Pero si hay algo que puede considerarse una verdad unánime es que la peor interpretación que tuvo la franquicia Zelda fue la patética serie de juegos que se hicieron con Link, Zelda y compañía para la fallida consola CD-I. Cualquiera que piense lo contrario debería ser tratado por un psicólogo, ya que padece de un serio caso de faltante de caramelos en el tarro.

No caben dudas, ¿no?
Además de esa desafortunada saga fichinera, la serie Zelda no está exenta de otro bochornoso producto que llevara su nombre. En este caso no se trata de un videojuego, sino de una serie de animación.

La versión animada de The Legend of Zelda formaba parte del Super Mario Super Show, emitiéndose un capitulo por semana, los días viernes. De esa manera fueron trece los episodios que formaron parte de esta saga, y que se transmitieron originalmente entre 1989 y 1991 en USA.


A diferencia del dibujito de Mario, esta serie animada compartía muchas más similitudes con los fichines en los que estaban lanzados, puntualmente hablando The Legend of Zelda y Zelda II: The Adventure of Link, ambos lanzados previamente para NES.
El mundo donde se llevaban a cabo esta serie era Hyrule y mostraba enfrentamientos constantes entre Link y Ganon. Hasta acá todo bien, el problema estaba en cómo se desarrollaba toda la acción.

La idea de todo el programa era darle un toque humorístico a la cosa, más allá de claramente era una serie de fantasía y aventuras con varias dosis de acción. Pero para hacer un poco la cosa más liviana pa’lo pibe, hicieron que Ganon fuera un idiota total que planeara un estúpido plan maléfico para secuestrar a Zelda tras otro y así conquistar Hyrule. El concepto de la trifuerza también fue completamente retorcido. En este caso, este objeto mágico fue dividido en dos, las denominadas trifuerza de la sabiduría y del poder. Mientras que la primera era un triangulito verde que se encontraba en poder del poder de los buenos, el segundo era como el gemelo malvado de la misma, un triangulo rojo que le aconsejaba a Ganon hacer cosas malas, como apoderarse de la otra trifuerza para dominar Hyrule.

Tanto quilombo por medio granby
Obviamente, todas estas ideas maléficas eran contrarrestadas por el accionar de Link, quien lejos de ser el niño aventurero que viéramos en los juegos acá era más bien un adolescente calentón que se vestía de héroe para robarle un beso a Zelda, objetivo que nunca lograba cumplir. La princesa, por su parte, era una desgraciada conchuda que se hacía la indefensa al principio pero que finalmente, con la ayuda de un arco, ayudaba a Link a vencer a Ganon, dejándolo siempre con la pava híper caliente al pobre muchacho.
De hecho, como si se tratara de un pollerudo, Zelda lo bardeaba constantemente, a lo que Link respondía con la triste frase que inmortalizó esta patética serie animada: "Discuuulpme princesa".

A pesar de ser una serie pobremente escrita, con guiones repetitivos y súper previsibles, encuentro rescatable de este programa la manera el intento que se hizo por retratar muchos de los elementos que viéramos en los dos primeros juegos de Zelda, como la ropa, las armas y las diversas habilidades de Link. Pero, desafortunadamente, esto también se terminaba quedando un poco a mitad de camino gracias a que la animación empleada era bastante chota y el diseño de algunos personajes era de lo peor. El premio máximo en este rubro se lo lleva Ganon, quien parece un tipo que se puso una máscara de carnaval con forma de chancho o jabalí

¿Acá era el casting para los Thundercats?
Recuerdo haber visto los algunos capítulos sueltos de Zelda, a mediados de los noventa cuando fue emitida por cable, no me acuerdo en este momento si fue Cablín u otro canal para chicos. Para ese entonces, ya había conocido bastante a esta saga, por lo que me llevé una grandísima decepción al ver esta desafortunada serie animada. Lo mismo me pasó, y les debe haber pasado a muchos, con el paupérrimo dibujito de Mario, el cual nuestro querido editor extrañamente ama, (siento lastima por él, snif, snif).

Pero, desafortunadamente, todavía no terminé de hablar de las patéticas aventuras animadas de Nintendo. Todavía nos queda una última y horrenda parada. Nos vemos dentro de 7 días, cuando los sumerja en el infernal mundo de Captain N.

Al día de hoy, Damian Silberstein sigue sin comprender como Morgado lograba que las cosas caigan para arriba. Seguí su instinto infantil en su twitter.

1 comments:

Emiliano Arcangelo dijo...

Habia visto algunos capitulos de esta serie en ingles, una cagada, la vos de link es insufrible, sobre todo cuando dice "Excusemeeeee Priiiiinces".

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