
No es ningún secreto, no tiene nada de controversial y tampoco soy el primero en decirlo: Por el amor del niño Jesús, que chotos son los juegos de Facebook.
Detrás de la pajereada antropológica y todo el estudio social hay una realidad irremontable, para las callosas manos de cualquier gamer que se precie de serlo estos juegos son tan divertidos como meterte una caja de gatitos recién nacidos en el culo. Corrección, existe la chance de que un pobre michifus te roce la próstata, sin dudas debe ser más divertido que jugar Farmville.
Lo peor es que atrás de toda la burbuja financiera que se armó con la compra de PlayFish, la ridícula valuación de Zynga y la cantidad de desarrolladores talentosos que producen clones por necesidad del mercado, hay otra realidad aun más horrible: Los juegos sociales no tienen porque ser un embole.
Por suerte, mientras esperamos que la burbuja de juegos sociales explote, ya hay un par de equipos que se avivaron. Estos tipos se dieron cuenta que no vale la pena re-skinnear Farmville por la millonésima vez, mucho menos cuando el negocio depende que millones de tipos jueguen a su juego con tal de que un porcentaje pequeñísimo decida comprar una vaquita presumida o un tractor azul. En cambio, estos osados exploradores prefirieron crear experiencias mucho mas especificas, juegos que no son tan accesibles pero que, además de contar con un fuerte elemento social, cubren la única base que importa. Son divertidos.

Como el titulo sugiere, te vas a morir tarde o temprano. De hecho, hay tantas maneras de morir que la enorme mayoría de pueblos no sobrevive más de tres o cuatro días. ¿No se pusieron de acuerdo quien iba a guardar su último punto de acción para cerrar las puertas del pueblo antes que los zombis ataquen a la noche? Te Moris. ¿Saliste del pueblo y te olvidaste de volver antes que cierren la puerta? Te Moris. ¿No tomaste agua en dos días? Te Moris. ¿Se olvidaron de sacar del pueblo a los cuerpos de los muertos antes de que se conviertan en zombis? Te Moris. ¿No lograron construir suficientes defensas como para detener a la horda zombi de todas las noches? Bueno, se entiende.
Esta fragilidad es quizá el completo opuesto de lo que acostumbramos a ver en juegos sociales donde básicamente no existe la condición de derrota. Aquí la derrota está garantizada, la gracia esta en ver que tanto se puede empujar la oscuridad y aferrarse a la vida por al menos un día más. Las primeras partidas son una risa, uno tiende a ser un poco egoísta y no es raro chorearse toda la madera del pueblo para mejorar nuestra casita y que se vayan todos a cagar. Pero pronto se hace perfectamente evidente que la diferencia entre sobrevivir tres días y llegar a la segunda semana es el trabajo en equipo.

Básicamente cada pantalla tiene una especie de foro para discutir la estrategia con los otros sobrevivientes y todo requiere de consenso y confianza. Si te parece que cualquier foro en internet está lleno de tarados, imagínate convencer a esos mismos oligofrénicos que un plan a largo plazo, como mejorar el taller, es mejor que tomar cada tablón disponible y mandarlo a la barricada. El proceso de política interna y liderazgo es apasionante, inclusive cuando no funciona y la turba iracunda decide gastarse los pocos tornillos que hay en construir un patíbulo para ahorcar a ese mogorto que se robo todo el agua del pozo.
Cada vez que morimos acumulamos puntitos de alma que nos acompañan en cada re-encarnación y hasta podemos ganar algunos títulos especiales por alcanzar ciertos logros, como matar un determinado número de zombis a trompadas o ser el último de tu pueblo en caer. Otra linda ventaja es que el ataque a medianoche se da en horario francés, que son cerca de las seis de la tarde hora local. Combinando eso con que no funciona desde Facebook, es un ideal para jugar con tus compañeros de oficina ya que es raro que te lo bloquee el enano fascista. Inclusive podes formar un grupo con otros amigos y jugar todos juntos en el mismo pueblo, que no solo es más divertido sino que facilita mucho la cooperación del resto del pueblo al ver que hay cinco tipos que empujan siempre para el mismo lado.
Se puede pagar para empezar como un especialista en vez de un sobreviviente genérico. Los especialistas tienen un par de ventajitas, como acciones heroicas y algunos beneficios dentro del pueblo, pero se puede jugar perfectamente sin gastar un mísero peso. Como cualquier otro juego social, es difícil que te mantenga interesado por meses, pero al menos esas primeras semanas de juego son infinitamente más ricas y entretenidas que cualquier otro título de este estilo.
A Juan Pablo Bouquet le gusta jugar a hacerse el muertito. Miralo como sobrevive a que lo entierren todas las semanas en Tetabester.com.

sábado, julio 23, 2011
Konil
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