
Con el éxito arrollador de Steam, ya ni tenemos que discutir sobre el futuro de la distribución de videojuegos, es una charla muy 2005. El DVD y el Blu-Ray seguramente serán los últimos formatos físicos que lleguemos a conocer. Si usted se viene bajando juegos de internet hace mil años, considérese un pionero, usted lo hacia antes de que literalmente "se venda" (¡Peseteros!). Pero mas interesante que el cambio de la cultura del consumidor es el efecto que este nuevo paradigma esta teniendo en los juegos mismos, ya que los desarrolladores tienen una nueva via de comunicación directa con sus clientes y están empezando a aprovecharla al máximo.
¿Se acuerdan cuando los juegos freemium eran todas bizarradas coreanas? Hace no mucho un puñado de compañías orientales empezaron a experimentar con nosotros, tomando el modelo de negocios de juegos de rol masivamente multiplayer y mezclandolo con cualquier genero (pero siempre con una estética muy oriental). Gunz, Gunbound, Navyfields y hasta Hattrick son algunos de los pioneros en esto de transformar a los videojuegos de productos a servicios. Este nuevo modelo logra un montón de cosas interesantísimas, como convertir a los jugadores en contenido, pero quizás lo más interesante es que, sin siquiera proponérselo, encontraron una solución casi perfecta a la piratería. El juego es completamente gratis, pero se puede pagar para acelerar la progresión o disfrutar de algunos lujos cosméticos.
Sin dudas el mejor exponente de esta ola es League of Legends, el archí-exitoso sucesor espiritual de Defense of the Ancients (conocido popularmente como DOTA). Dota nació como un mapa diseñado para eso (algo así como una modificación en juegos de estrategia de Blizzard) y pronto se convirtió en la mejor excusa para tener instalado Warcraft III (y en mi caso, la única). Básicamente se trata de dos equipos de cinco jugadores, cada uno controlando una unidad héroe, que luchan por el control de un mapa asimétrico mientras acumulan experiencia y dinero como si fuese un juego de rol. Gracias a que cada héroe tiene un ataque básico y solo cuatro habilidades especificas a esa unidad, la elección de cada personaje (de una galería enrome) combinado con el estilo de juego de cada participante permite una profundidad de juego casi inigualable. Es como una especie de juego de estrategia metido dentro de un juego de rol (o vice-versa), todo atado con un meta-juego de progresión y personalización.
Pero no es en el concepto donde la magia ocurre. Prácticamente todos los grandes juegos multijugador ofrecen un campo para la lucha entre mentes, desde Street Fighter hasta StarCraft. Los grandes jugadores no son los mejores porque tienen mejor puntería o micro, eso es tan solo el requisito para competir, los mejores marcan la diferencia anticipando a sus rivales. Como en el tenis, las buenas batallas multijugador son combates entre intelectos, donde la victoria se la llevan aquellos que logran imponer su voluntad sobre sus oponentes. Es en este factor donde League of Legends brilla incandescentemente.
Durante toda la partida existen pequeños duelos: dominar la periferia, romper las torres, pelear por los buffs neutrales, armar el mejor personaje, etcétera. El resultado de cada uno de estos duelos grupales e individuales acarrean consecuencias que rápidamente se amontonan hasta lograr masa crítica y desembocar en un clímax de ultra violencia. Es tan importante la presión al comienzo de la partida, donde negarle experiencia y oro al contrario puede ser determinante, como la pelea que define la partida en el medio del mapa cuando todos están en nivel máximo.
Todo esto genera narrativas hechas puramente de juego, que se viven en cada partida individualmente y globalmente en la evolución continua del balance. El trasfondo oficial es completamente secundario al lado de la historia de cada partida, tejida minuto a minuto entre compañeros y oponentes. No importa cuál es la ficción detrás de Jax, uno de los muchos campeones disponibles, lo importante es que en este partido los muertos de tus compañeros le dieron de comer y ahora es el personaje a vencer. No importa mucho que bandos hay en este mundo, lo que mueve la discusión entre jugadores es la diversidad y propagación de las distintas maneras de jugar. ¿Así que cree usted que este build de Tryndamere es de cagones? Qué raro, porque me pareció que le estábamos prendiendo fuego la base, se ve que no es taaan de cagón.
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| Aunque seguramente alguién que blande semejante espada está tratando de compensar algo. |
Tanto para aquellos que lo vimos crecer desde sus épocas de mapas alternativos como para los neófitos, la ejecución de la formula es impecable. Anda bárbaro, tiene un matchmaker espectacular (algo clave para aquellos que vienen directo desde Dota), los gráficos son lindos y coloridos y cuenta con la mejor característica que un juego pueda tener: soporte consistente de su desarrollador. Parte de lo que posibilita que todo esto funcione es que el juego se encuentra en un ciclo de desarrollo constante y es actualizado aproximadamente cada dos semanas con nuevo contenido, arreglos y retoques. Esto le da una vida propia, una suerte de crecimiento orgánico, muy distinto a ese concepto que tenemos de juego “terminado”, de algo que está en un disco y que nunca va a ser muy distinto del día que salió.
Detrás de todo esto no hay ninguna trampa, ya que la experiencia de juego es la misma para los que pagan como para los (¡ratas!) que no. League of Legends es completamente gratis, puede usted dirigirse al sitio oficial y luego de suscribirse (de hecho, toque ese link y hágame un favor) ya puede bajarlo y disfrutarlo. Viene con un puñado de héroes gratis que van rotando todas las semanas y se pueden desbloquear todos los otros a medida que juega y gana puntos de experiencia. Aquellos que decidan pagar podrán acelerar ese proceso o tan solo comprar skins de los mismos personajes, simplemente para cancherear un poco.
Quizás no era tan difícil predecir este futuro de juegos gratis de alta calidad, teniendo en cuenta el éxito de Counter-Strike (juego relativamente “gratis” y nacido en la comunidad) y la enorme aceptación de juegos de rol pagos. Durante años muchos se relamieron los labios declarando la muerte de la PC, pero gracias a experiencias como League of Legends ésta sigue siendo una plataforma rompehielos, osada exploradora de caminos nuevos y emocionantes, mientras otras plataformas, de innumerables bondades propias, construyen sus imperios en su amplia estela.
Juan Pablo Bouquet sigue sin comprender que jugar con Tryndamere es muy de maricón. Demuestrenselo jugando una partida contra él, se aceptan desafíos.
Juan Pablo Bouquet sigue sin comprender que jugar con Tryndamere es muy de maricón. Demuestrenselo jugando una partida contra él, se aceptan desafíos.

sábado, julio 02, 2011
Konil

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