Captain N: ¿The Gay Master?


Captain N, hmmm, por donde empiezo. Ah, ya sé. A mediados de los noventa, en uno de los tantos veraneos que pasé con mi familia en las costas de Villa Gessell, recuerdo haber pasado una tarde de lluvia hurgando vhs en un video club, con el objetivo que de encontrar ese video que nos pueda amenizar la jornada exenta de playa. Mientras yo miraba y miraba sin conseguir ningún resultado satisfactorio, (aparentemente el catálogo del lugar se había actualizado por última vez en 1979), mi hermano hace un importante hallazgo y me lo hace notar pegando un alarido.


Un grupo de boludos y gran elenco.
"Mirá, Capitán Nintendo", me dijo. Obviamente que alquilamos ese prometedor vhs, con el aparentemente cual disfrutaríamos de las más increíbles aventuras de este hasta ahora misterioso Capitán. No sabíamos nada de su historia, de los personajes. Lo único que nos importaba era la palabra Nintendo que se podía ver en la caja del video. Desafortunadamente, nuestras ilusiones de pasar la mejor tarde de nuestras vidas con este dibujito no se cumplieron con esa bosta.

A igual de lo que sucedido con el tan amado/odiado Super Mario Bros Super Show, Captain N: The Game Master fue otro dibujo animado encargado fichinero, solo que este estaba protagonizado por un reparto mayor de personajes que viéramos en muchos juegos de NES. Además de esto también se mostraban en acción algunos de los productos más característicos de la consola hogareña de Nintendo, como su control y la pistola Zapper.

¡Cuando encuentre al perro del Duck Hunt le pego tres corchazos!
El protagonista de la serie es Kevin Keene, un clásico "Nintendo Boy" yanqui noventoso, de hecho luce una camperita de equipo de fútbol americano universitario que luce una N enorme. En líneas generales, el argumento cuanta como el muchacho este y su perro Duke son absorbidos por un vortex que le aparece en su televisión cuando él estaba jugando con su NES. Esta anomalía los lleva al un universo paralelo, una tierra llamada Videoland. Dicho lugar está en pugna entre dos bandos, uno encabezado por una princesa y un grupo de aventureros (reconocidos héroes de juegos de NES) quienes enfrentan a un grupo de villanos encabezados por Madre Cerebro, la misma que viéramos en Metroid, secundada por un grupo de secuaces, otros malosos de varios fichines de NES, Family, Famicom o los que más les guste. Este muchacho se convertirá en el Captain N: una especie de héroe fichinero que salvará a Videoland de cualquier peligro.

La hermana bastarda de Krang de las Tortugas Ninja.

El principal problema con Captain N no era su idea, sino como todo fue llevado a cabo Básicamente TODO el reparto de personajes era una ridiculizada versión de sus verdaderos diseños y orígenes. Para que se den una idea, en el bando de los buenos se encuentran personajes como Simon Belmont, quien lejos de ser el intrépido cazador de vampiros de la serie Castlevania, acá es un metrosexual insoportable.

El primer metroidvania de la historia.

Pero el caso más aberrante es el de Mega Man. Vaya a saber quien fue el hdp que tuvo a cargo la animación de la serie, porque no se entiende a quien se le ocurre transformar un personaje como ese en un enanito con cara de nada y voz de camionero. Ahora que lo pienso, seguro que el animador se fijo en las tapas americanas de Mega Man 1 y 2.

El Mega morfeta de la love parade.
El resto de los personajes también es olvidable. Nadie se salva, ni Pit (Kid Icarus), Eggplant Wizard (villano del mismo juego), King Hippo (Punch Out!!), Madre Cerebro, etcétera. Todas son meras copias muy mal implementadas, algo así como Looney Tunes sin gracia.
Del protagonista tampoco se puede hablar muy bien que digamos. Era más bien tirando a boludaso, pero siempre le terminaba salvado las papas a todos gracias a su pistolita (el Zapper) y su control de NES, con el que podía pausar cualquier cosa, aunque por un breve momento de tiempo. Paradójicamente, el personaje que recuerdo con más cariño era, a priori, el menos carismático de todos. Se trata de Game Boy, quien se sumó a las filas de Captain N ya adentrados en la serie. El tipo era justamente lo que dice su nombre, un Game Boy gigante con una carita dibujada en su pantalla.

En el tetris la rompo.
De la estructura de los capítulos no hay mucho para decir, porque realmente no hay casi nada que valga la pena. Al igual que la serie de Zelda, Madre Cerebro planea un plan maléfico pero siempre termina siendo derrotada por el Capitán nabo y sus amiguitos. Para agregar un poco de variedad, en algunos capítulos se incluyeron personajes extra, como Donkey Kong, el Dr Willy e incluso Zelda, Link y Ganon, pero la cosa nunca cambió su mediocre impronta.
La serie se emitió durante 31 episodios por distintas cadenas de television en USA, y también tuvo una aberrante conversión a historieta, a cargo de los sin vergüenzas de Valiant Comics. En la Argentina, además de haberse propagado por varios video clubes en formato vhs, también se pudo ver en señales de cable infantiles, ya adentrados en los noventa.

A pesar de su bajísima calidad, debo reconocer que la serie me presentó por primera vez a muchos personajes que hasta entonces no conocía, o al menos no tanto. Pero bueno, eso también lo logró Nintendo con catálogos de ventas encubiertos en producciones de tele y cine, como la horrenda película The Wizard.

En el camino todavía nos quedan reccorrer muchas horrendas producciones animadas fichineras que todavía generan pesadillas en muchos niños. Dentro de una semanita, un capítulo más de este oscuro capítulo de la historia fichinera.

El Capitan Silberstein compraba cocaína de a kilo en los 80's, y la esnifaba con el cañito del Zapper. Seguí sus aventuras todos los viernes en Tetabester y todos los días en @Twitter.

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