¡Me pegó como un flashback!

Corría el año 1992 (en nuestro caso más bien hacía Run) y los gamers del ayer nos pasábamos el día hablando maravillas de los fantásticos sprites multicolores e interrupciones de pantalla que nuestra querida Amiga 500 desplegaba en cada ciclo de reloj gracias a sus superiores capacidades gráficas.
O sea, que menos de ponerla, seguíamos conversando de casi cualquier cosa.


Por aquel entonces un puñado de compañías desarrolladoras se separaba notablemente del resto al no basar sus productos en franquicias de cine o fuentes similares, sino que apostaban no solo a presentar ideas originales sino a hacer de cada uno de los lanzamientos un verdadero hito en la historia evolutiva del nerd de provincia.


Por supuesto estamos haciendo referencia a nuestras adoradas Psygnosis, Team 17,  DMA -entre otras-. Y para aquellos que detesten nuestra notoria inclinación por las cosas rancias, que por ejemplo, la mencionada DMA es, hoy en día, ¡nada más y nada menos que vuestra villera Rockstar Games!
Como se podrán imaginar, ya había dos grandes tendencias en lo que hacía al entretenimiento con computadora hogareña: juegos de plataformas con sprites o juegos vectoriales de navecitas. Pero sin previo aviso, otra de nuestras empresas favoritas, en este caso la franchute Delphine Software, nos supo descolocar con una propuesta que nos dejara boquiabiertos y babeando: el primer juego de aventuras plataformas con gráficos vectoriales…es decir que ni las animaciones ni los personajes estaban dibujados a mano, sino que eran generados en tiempo real por fumados algoritmos re pulentas que podían hacer casi cualquier cosa -desde chaboncitos corriendo hasta complejas expresiones faciales-. Esta revolucionaria propuesta amenazaba con dejar para siempre de lado el costoso almacenamiento de cientos de grafiquitos en toneladas de disquitos de 3 1/2, pero por suerte para los fabricantes de diskettes Kao, la cosa no fue para tanto. Para que se hagan una idea, estamos hablando de los que bien podrían considerarse como el origen del detestable soft internetero deglute baterías del Sr Adobe.

Fondos de alucine y animaciones nunca antes vistas
El primer título de esta generación fue Another World, programado por un tal Eric Chahi, inventor de los pixigons, es decir las técnicas geométrico-cinematicas a las que hacíamos referencia, y en estos momentos en boca de todos debido a su última cración: From Dust. Lamentando haberlos entusiasmado con una introducción tan larga, es menester aclarar que no es este el juego el que hoy nos ocupa, sino otro, publicado algún tiempo después, bajo el premonitorio nombre de Flashback, que a todas luces parecía ser la esperada continuación del juego de Chahi, aunque en realidad no lo era, e inclusive puede ser que muchos de ustedes ubiquen este título merced a su afortunada secuela, también de ambientación futurista, el popular Fade to Black.

Sin embargo, en este Flashback The Quest for Identity, las bondades desarrolladas por el original programero se fusionaron las interesantes ideas del cofundador de Delphin, Paul Cuisset y un primitivo pero ingenioso sistema de lo que hoy conocemos como el motion capture, logrando que Delphine se sacara de la galera un game que en nada se parecía a lo que estábamos acostumbrados a ver en nuestras pantallas.

La versión actualizada de Flashback ya disponible en el Aponestore.
Flashback nos enfrentaba a una experiencia que te  entraba directo por los ojos y se quedaban ardiendo en nuestras retinas...hasta nuestros días ya que en 2009 una versión para telefonitos fue lanzada al Applestore, y hace horitas nomás una interesante actualización acaba de ser puesta en linea. La misma habilita la opción de poder disfrutar de esta obra de arte en conjunción con algún dispositivo de control vía Bluetooth porque -todo hay que decirlo- si ya el original era complicado de jugar con el teclado, hacerlo con los dedos en la pantallita es una verdadera hinchada de bolas. Todo esto gentileza de los chicos de Manomio Soft en los que parece que hemos encontrado grandes aliados en la causa del recicle de juegos viejos ya que una gran sorpresa acaba de ser anunciada, digna de nuestro próximo encuentro. ¡Será hasta entonces mamonios!

El Sr. Patricio Land invirtió en acciones de Kao Corporation, y gracias a su visión para los negocios, hoy trabaja en Wall Street. Pero el Wall Street de Ginebra, una tienda de decoración suiza que queda entre dos bancos. Seguilo todas las semanas en Tetabester.com.

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