Hoy quise mover una biblioteca que utilizo para exhibir como derroché mí vida como videojugador. Esa pequeña colección de porquerías pesa un montón, y está hecha casi integramente de plástico, silicio, y sudor de chino, lo que me puso a reflexionar acerca del destino de todo este entretenimiento considerado obsoleto.
No estoy hablando desde el punto de vista ecológico, ni creo ser alguién capacitado para exponerlo de esa manera. De hecho, vengo de engrasar los amortiguadores del auto con un pingüino. Voy a exponer más bien las posibilidades de las consolas y PCs de la gente con dos dedos de frente que no piensan vivir pateticamente aferradas a una NES hasta los ochenta años. No me miren así, pienso venderla cuando me retire.
1- Muerte en Manos de un Pariente / Vecino
Esto fue una realidad para muchos niños de los ochentas/noventas, cuando su madre venía y les decía: "¿No le querés dar a Pedrito tu Family Game?, vos ya tenés una Super Nintendo y no la tocás más". Perdón, corrijo a diálogo maternal de época: "Dale a Pedrito tu jueguito viejo, vos tenés el mejor ahora y el viejo no lo vas a usar más". Las madres no preguntan esas cosas, las ordenan. Y uno como buen hijo accedía.
Debo reconocer que esta es una opción de retiro honorifica para un videojuego geronte. Pero lo usual era que este pariente tenga hermanos que no lo apreciaran tanto como él, y el botón A del joystick 2 de ese Family terminara asfixiando al pobre Bobby.
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| Q.E.P.D. Bobby |
2- El Desván (alías "Toy Story")
Con suerte el dueño del desdichado aparato tenga un poco de corazón. No un enfermo como yo, que le tenga algo de cariño. Pero esa Atari 2600 ya no queda bien con el LCD de 55", por lo que es hora de ponerlo en una bolsa y mandarlo al armario bienintencionadamente, con la esperanza de molestar a sus hijos o nietos exhibiendo orgullosamente como era capáz de divertirse con dos porongas flacidas pixeladas que, obviamente, representaban dos sables laser de jedi.
| ¡Obvio, no lo ves! |
Por más buena que sea la idea, lo más seguro que en la próxima limpieza termine en un volquete, o, si tenemos suerte, dentro de diez años todavía este ahí, pero al querer usarla le falte esa puta piecita que hacía la cosita esa que lo enganchaba a la antena de la TV, y donde carajo fue a parar. ¡La encontré! Ahora la enchufo a la tele, y no prende, mierda. Claro, es 110, la puta madre, la quemé. Ah, no no, tiene el trafo adaptado a 220, me lo hizo el polaco que arreglaba teles en la esquina, ¿te acordás? ¿Se murió electrocutado? Pobre polaco, era muy buen tipo. Una vez llevé el microhondas al service oficial y no me lo querian arreglar. Me dijeron que lo tire. Él en dos patadas me lo arregló. Voy a abrirla a ver que pasa que no prende. ¡Puf, qué olor a humedad! ¿Así son los honguitos de Mario reales? ¿A ver?
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| Nunca coman nada que crezca dentro de un Atari. Yo lo aprendí de la peor manera. |
3- Canje
Nunca le hagan esto al pobre aparato. La única excepción aceptable es cuando se la entregamos a alguien que sabemos va a apreciarla. En los negocios del rubro (Parque Rivadavia), primero, nos van a dar el dinero suficiente para una hamburguesa, sin el juguetito, así sola.
| A no ser que sea para comprar la mejor hamburguesa del mundo. |

martes, junio 28, 2011
Facundo Mounes


1 comments:
El camino es siempre el mismo
En 1985 nace una Commodore. La compran niños rubios con pecas el día que sale, en Toronto y en Estocolmo. Un año después esa Commodore sube a un container en dirección al tercer mundo.
1986 Commodore Corporation --> Carlos Alberto Drean
1988 (liquidación) Carlos Alberto Drean --> Primo con Plata
1990 Primo con plata --> Nacho que quería una Amiga 500
1992 Nacho --> Primo del campo que la usará de guarida de Lemmings.
2010 Nacho en ataque de nostalgia compra una Commodore toda mordida por Lemmings que no carga nada más que el Virus Ebola, pero queda re linda junto a esa Xbox 360 que no prende desde la semana en que se la compró.
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