Acá me tienen, sentado escribiendo sobre videojuegos. Toda una vida dedicado a ellos. A mí lado mi hijo juega a New Super Mario Bros. Wii. Claro, para él ya es natural, nació en un entorno donde es culturalmente aceptable jugarlos. Seguramente llegará a una edad en donde tendrá otros intereses y haber tocado un videojuego no se interpondrá con sus relaciones sociales. Yo suelo orbitar otro entorno, con gente con la que hablamos un idioma diferente de la gente bien. Eso tiene sus consecuencias, y para que entiendan, les quiero contar la siguiente anécdota.
Mi padre trabajaba de arbitro de fútbol, una profesión que nunca comprenderé, no por que se trate de mi padre, si no por lo sacrificada que puede llegar a ser. Tantos domingos lo he visto tener que huir de la cancha custodiado por la policía, o salir del estadio bañado en escupitajos y esquivando botellazos, amenazado de muerte.
De niño conocí todas las canchas y vestuarios de Buenos Aires, en un fútil esfuerzo de mi padre para fascinarme por ese deporte que no parecía atraerme en lo más mínimo.
| Con algunas excepciones, por supuesto. |
Me acuerdo perfectamente del juego, uno de carreras F1, azulcito, con botones amarillos. Del resto, solo por relatos. Por supuesto, fue cuando mi padre se dio por vencido y entendió que no era lo mío.
| Podría haber estado adentro de esa copa y no me hubiera enterado. |
Todos los domingos tengo que estudiar con detenimiento lo que pasó en la semana, para no ser un caído del catre y quedar como un tarado cuando alguien comenta como bailó fulanito de la farándula o cuantos triples hizo Messi. Es desgastante. A mí me faltó abandonar los juegos cuando infante, esperar a que se convirtieran en un entretenimiento más adulto, y ahí volver a enganchar el asunto para estar a la moda. Lo he hecho todo mal. ¿Alguna vez intentaron impresionar una mina recitando el código de Konami de memoria?
Esto se entromete en todos los estratos de mi vida. Cuando llevo a alguien en el auto no puedo poner música a riesgo de tener que estar todo el camino explicando que no, no se me rompió la radio, que son canciones de videojuegos. Y cuando me preguntan de que cuadro soy siempre digo alguno diferente.
| Ehm... ¿Arsenal de Lavallol? |
Facundo Mounes se autoapodó "Rockman" por que así se llama Megaman, un monigote azul, en Japón. Si ya sabían eso, están tan enfermos como el, y seguro querrán seguirlo en @facundomounes.

martes, julio 05, 2011
Facundo Mounes
6 comments:
Ponele la banda de sonido de Megaman II y si no le gusta que se vaya a la concha de su hermana y se tome un bondi!
Muy melanco lo suyo, se me pianta un lagrimon.
No se, a mi me gustó ser un niño enfermo que se la pasaba todo el dia en Sacoa. No me arrepiento ni un minuto.
Y si.. yo formo parte de ese grupo de gente, complletamente desconectada del mundo x jugar, jugar y jugar de lo cual es algo q no m arrepiento, pk.. quien me quita lo jugado? Horas intentando pasar la final al megaman 7( electronical comunication...) desde la pelopincho en la casa de Facu, hasta horas jugando dobles al kof98 en sacoa y playland. Gracias dios y mundo videojueguistico por haberme echo nacer en la época del coleco y conocer todas las consolas.
Uf, yo soy fanático de los juegos y del fútbol, ¿soy un extraño hijo bastardo de este mundo sin identidad propia, acaso?
No, vos sos más normalito.
Es preferible entender como piensa una computadora o una consola que a las minas, haceme caso. Aunque parezca de una rareza importante, prefiero estar todo el dia enfrente de un monitor pensando que cosa nueva puedo utilizar o que juego nuevo quiero jugar antes de dedicarme a la mersa social, en fin.
Hasta cierto punto me siento identificado. Con la diferencia que soy tan "enfermo" de los juegos que inclusive contagio mi entorno. No me siento un bicho raro, sino que el resto no disfruta ni la mitad de la vida de lo que yo lo hago. A la mañana padre de familia, a la tarde laburador y la noche guerrero en tierras malditas o campeon de luchas callejeras mortales. Que tul?
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