Se puso Sony: Resistance 3


Hace unos días me contactó Rockman, amo y señor de este rincón videojueguil, y me dice “Konil, Sony nos mandó una copia de Resistance 3 ¿Queres revisarlo vos?”. Me llamó poderosamente la atención en dos frentes. Primero, ¡Que groso Tetabester! Mira que escribí en mil lados y nunca Sony mandó nada. Todo un hito.

El segundo es más personal. Cuando lo conocí a Rockman hace casi diez años era mi editor en una revista de juegos local. Como yo era uno de los pocos redactores freelance, me tocaban todos los juegos bizarros y pedorrones mientras ellos hacían todos los juegos grosos in-house, los muy conchudos. “¡Cuanto debe haber mejorado nuestra relación para que me ofrezca tremendo titulo!”, pensé originalmente, pero ahora sospecho que soy el único tetabestero que esta en Buenos Aires y tiene una PlayStation 3 funcionando.

Prefiero no aclarar esa situación, mi ego así lo demanda.

Y así como creció la confianza de mi editor y la chapa del sitio, también creció el juego en cuestión. Ya en la segunda entrega, Resistance consiguió sacarse el mote de “único juego de lanzamiento safable” que supo ganarse en su entrega inicial. Es una serie que tiene un sabor particular, que no se molesta por lo que esta de moda y que no le da vergüenza ser dramático y un poco ridículo. En esta era de juegos de tiros con fuerzas especiales reales en ambientes recreados, es un placer jugar a algo con extraterrestres de seis ojos y armas que tiran rayos de hielo.

En estos días no es común ver un juego de presupuesto ridículamente alto que no este diseñado por un focus group. Mientras todos los lanzamientos grosos del año nos enfrentan a una batalla por salvar el mundo, en Resistance 3 el mundo ya perdió. Los malos ganaron y el 90% de la población fue exterminada. Como el titulo sugiere, es una pelea por resistir y sobrevivir, no triunfar. No hay victoria limpia, el costo pirrico ya se pago en los dos juegos anteriores.

Esto genera una de las cosas más encantadoras de todo el juego: el ambiente de supervivencia. No hay testosterona sobrecargada de buenos defendiendo el mundo a puro huevo, nadie tira frasecitas trilladas o disfruta el combate. El juego comienza en una especie de colonia/bunker de sobrevivientes francamente encantadora. Hay una clase de primario, con niños en harapos sentados en el piso, una mina colgando ropa roñosa y llena de remaches, una pareja de viejos preparando un te mugroso, un gordo con un rifle de guardia en la puerta, sin nada del supermacho marine al que nos tienen acostumbrados.

Hasta en el futuro post-apocaliptico las minas vienen con planteos chinos.
Esta postal post-apocalíptica de Normal Rockwell logra mucho más que todas esas imágenes de monumentos en llamas que vas a ver en cualquier Modern Warfare, porque nos recuerda que yanquilandia, además de ser una superpotencia, es un país de gente normal que no tiene mucho que ver con la grandilocuencia de su iconografía. Los sobrevivientes rotosos de Resistance 3 podrían ser franceses o colombianos, y por eso funcionan, porque Insominac puso mas esfuerzo en que parezcan primero humanos y después yanquis.

Tampoco esta presente la obsesión por la pornografía armamentística de todos los juegos de tiros actuales. Nada de chumbitos reales con mil accesorios verosímiles. Tenés chumbitos que atraviesan paredes, escopetas que disparan granadas, armitas de rayos, lanzadores de bacterias y esa que tira hielo que es un espectáculo. La ridiculez de las armas va de la mano con la acción desproporcionada. Después de todo, si estas peleando contra una araña de veinte metros,  poco te va preocupar si le estas tirando con el rifle oficial del ejercito.

Y el desinterés por seguir las modas en los juegos de tiros actuales no se limita a la parafernalia, la jugabilidad central es mas parecida a la de un juego de hace diez años que a uno de ahora. Y esto lo digo como algo positivo. Si queres ver paseillitos con tipitos que aparecen para que les tires, este no es tu juego. Ahora, si te gusta que te suelten en ambientes bastante grandes para que resuelvas los tiroteos como te guste, hay mucho en Resistance 3 para morder.

Gracias al relajado servicio técnico de mi proveedor de Internet, no pude probar el multiplayer o disfrutar del parche obligatorio del día de lanzamiento (en este último punto Insomniac no se separa de la media actual). Espero que este parche no sea solo cosmético, ya que la campaña sufre de algunos problemitas de inteligencia artificial, con enemigos, que normalmente son muy agresivos, mirando paredes e ignorando al jugador como si fuese un veterano de Malvinas cortando la 9 de Julio.
Nadie espera que Resistance 3 haga mella en la demoledora batalla de terceras partes que se viene y afortunadamente a Insomniac le chupo un huevo medírsela con Activision y EA. Hicieron lo que mejor saben: un juego de tiros sólido, con personalidad y atmosfera. Para lo que son los juegos de acción actúales, es mucho más de lo que esperaba.

Juan Pablo Bouquet se unió a la resistencia, pero resultó que era una ciudad del Chaco. Seguilo todas las semanas en Tetabester.com.

3 comments:

Nacho Esains dijo...

¿Konil, cuánto jugaste? Porque te juro que después del capítulo 14 no lo vas a seguir admirando tanto.

Abaddon dijo...

Es que quiere que Sony le mande otro juego.


Nah mentira :p

Konil dijo...

Lo termine Nacho! (una semana sin internet, me duro dos dias) El final es bastante choto, pero le pasa a mas o menos todos los juegos que existen. No me molesto tanto.

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