Si Rockstar fuera un rock star


La historia de los videojuegos suele ser comparada con el cine y la televisión. Y está claro el porqué: el ascenso meteórico del medio a la cultura popular pinta un paralelo indiscutible con estos. Pero lo que nadie habla es de las similitudes que encontramos con la historia del Rock y el Pop.

En un principio los juegos imitaban a los deportes y la guerra, así como el rock imitaba a la música de verdad, Jazz, Blues y Gospel. Fue recién cuando pudieron crear algo nuevo, algo distintivo, que se separara de sus raíces: si Pong fue Bill Haley y los Cometas, Space Invaders es el Chuck Berry que llevó a los juegos a la fama internacional, la locura en Japón, donde de un día para otro se creo un deficit de monedas por su culpa.

El impacto cultural de Space Invaders fu el mismo que el de los colectivos de Buenos Aires.
Pero todo cambió cuando llegó la primera estrella que comenzó a utilizar la nueva tecnología para sonar más y más fuerte: llegó Elvis, y por supuesto, con esto nos referimos a Pac-Man. Ambos, a fuerza de consumir pastillas, llegaron a la cima y se convirtieron en verdaderos iconos populares, sobrepasando el medio que los contenía y esparciéndose hacia otros horizontes.

En occidente los videojuegos eran furor de la mano de su principal promotor: Atari. Lo peor sucedió: así de repentina como las trágicas muertes de Buddy Holly, The Big Booper y Ritchie Valens, los videojuegos murieron de un día para el otro. Los pocos sobrevivientes corrieron el destino de Chuck Berry y Jerry Lee Lewis.

Destinos horripilantes como la carcel o ser interpretado por Dennis Quaid.
El renacimiento llegó del otro lado del charco. Si bien los juegos japoneses tuvieron sus éxitos, surgió algo que cambió todo el panorama, algo tan popular que se seguirá jugando para siempre, que hizo renacer a la industria, la redefinición del género: Los Beatles... perdón, Super Mario.

Los bigotes NO son coincidencia.
Enseguida comenzó la competencia, el recelo por el éxito de este trajo competencia una competencia ferrea, aunque amistosa, o escuchabas a los Beatles, o escuchabas a Los Rolling Stones, por supuesto, la famosa rivalidad entre Mario y Sonic. Y así Mario mantuvo su esencia, a pesar de estar sobre comercializado, y por su parte Sonic envejeció más o menos, conservando popularidad pero con altibajos creativos.

En Europa, el acceso asequible a las computadoras hogareñas creo una corriente de juegos de garage, con una explosión de géneros desarrollados por amateurs con mensajes personales y alejados del comercialismo que rodeaba a las grandes bandas.


En esta época comenzaron a surgir los verdaderos virtuosos, que se querían distinguir con grandes operas rock, mejor dicho, grandes juegos. Los dos John fueron los Hendrix de su momento, y Doom su obra maestra. Por supuesto, esto dio carta blanca a las creaciones que se convirtieron en obras de culto, como Final Fantasy VI, Dark Side of the Moon o Wing Commander.

Como decíamos, la explosión de géneros fue tan grande que nos es imposible listar todo en esta nota. Esa fue una época excelente para la experimentación, ya que se le daba lugar a cualquier cosa, así sea Punk o New Wave. Por supuesto, lo más popular, manejado como siempre por las corporaciones, era una basura en la que se convirtió en el Pop. El nacimiento del CD de la mano de Parappa The Rapper (a pesar de que éxitos de culto como Myst ya habían populariado el medio) dio lugar a que metieran una gran cantidad de contenido con mucha parafernalia tecnológica pero poca "carne". Una época triste en donde se lanzaba una gran cantidad de música... erhm, juegos, solo por que se vendían discos.

La industria siguió dominada por las grandes corporaciones, pero el decaimiento de las ventas y el creciente costo hizo que ya no quisieran arriesgar más dinero e ir a lo seguro. Entramos en una época oscura en donde solo se distribuía lo que era seguro que iba a vender.

El surgimiento de los artistas independientes, o indies, trajo una brisa fresca que nos introdujo el grunge, época que estamos viviendo en este fascinante instante. Solo esperemos que Notch no se suicide con un escopetazo en la cabeza, sería una profecía autocumplida.



Facundo Mounes conoce tanto de rock como de macramé, y de videojuegos como de operaciones bursátiles. Seguí sus operaciones de mercado ilustradas en bordados en Twister y Google Más.

1 comments:

Tischel dijo...

Muy buena la analogía!

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